Audiometría en niños: ¿a qué edad es recomendable hacerla?

¿Qué es la Audiometría?

La audiometría es una prueba que se realiza para evaluar la capacidad auditiva de una persona. Esta evaluación se realiza midiendo la capacidad de la persona para escuchar diferentes sonidos y frecuencias. Los sonidos se presentan mediante auriculares y el paciente debe responder si los escucha o no. La audiometría es una herramienta muy útil para el diagnóstico de problemas de audición.

¿Por qué es importante hacer una audiometría en niños?

La audiometría es especialmente importante en niños. Los niños tienen una gran capacidad para aprender y desarrollar habilidades lingüísticas, pero para ello es crucial que tengan una buena audición. La realización de una audiometría en los niños nos permite detectar posibles problemas de audición que podrían afectar el desarrollo del lenguaje y la comunicación.

Además, la detección precoz de los problemas de audición en los niños es fundamental para poder tratarlos de la manera más efectiva posible. Si un niño presenta una pérdida de audición y no se detecta y trata a tiempo, esto puede afectar negativamente su desarrollo académico y social.

¿A qué edad es recomendable hacer la audiometría en los niños?

La audiometría se puede realizar a cualquier edad, pero es recomendable hacerla en el momento del nacimiento y posteriormente en diferentes momentos claves de desarrollo. En el momento del nacimiento es cuando se identifican un alto porcentaje de sorderas congénitas, lo que permite iniciar diagnóstico y tratamiento precoz.

La Asociación Americana de Audiología recomienda que se realice una audiometría en los niños a los 4, 5, 6, 8, 10, 12, 15 y 18 años de edad. Esto se debe a que estos son momentos clave en el desarrollo del lenguaje y la comunicación, por lo que es importante detectar cualquier problema de audición en estos momentos para poder tratarlos de la manera más efectiva posible.

¿Cómo se hace la audiometría en los niños?

La audiometría en los niños se realiza de manera similar a la de los adultos, pero con algunos ajustes específicos. Por ejemplo, la prueba se realiza mediante auriculares especiales que se adaptan a las diferentes tallas de cabeza de los niños. Además, en algunos casos se utilizan técnicas de juego o recompensa para que los niños presten atención y respondan de manera adecuada durante la prueba.

Es importante que la audiometría se realice en un ambiente tranquilo y en silencio para obtener resultados precisos. El proceso puede durar entre 15 y 45 minutos, dependiendo de la edad del niño y de la capacidad de atención del mismo. Los resultados de la audiometría se representan en una gráfica llamada audiograma, que muestra la capacidad del niño para escuchar diferentes frecuencias de sonido.

Conclusión

La realización de una audiometría en los niños es fundamental para detectar cualquier problema de audición que pueda afectar su desarrollo y su calidad de vida. Es recomendable hacerla en momentos clave del desarrollo del lenguaje y la comunicación y en cualquier momento si se sospecha algún problema.

Si un niño presenta una pérdida de audición, es importante detectarla y tratarla de manera temprana para minimizar sus efectos negativos en el desarrollo y la calidad de vida del niño. La audiometría es una herramienta importante para garantizar la salud auditiva de los niños.